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domingo, 12 de mayo de 2013

Cosas que hacer después de instalar Debian 7 Wheezy

Espero que nadie se me enfade pero he hecho algo que va en contra de lo que aquí llevo pregonando desde que este blog inició su andadura: he abandonado Ubuntu por Debian. La última version de Ubuntu con la que me sentí cómodo fue la 11.04, pero a partir de la 11.10 y la implementación de su deplorable entorno de escritorio Unity todo ha ido a peor. Cada actualización de versión suponía una losa en cuando a velocidad de la que he terminado harto, así que he aprovechado el reciente lanzamiento de Debian 7 Wheezy y lo he instalado en espera de la solidez y la estabilidad de que siempre ha presumido.

No olvidemos que Ubuntu es una distribución salida de Debian, así que el cambio tampoco será traumático.

No obstante, me he encontrado con un par de aspectos que merece la pena comentar por si a alguien  le apetece seguir mis pasos, para que esté sobre aviso. Vamos con ellos.

1) Que no nos fastidie el CD. A pesar de que lo he instalado desde un pendrive, al instalar, en mi caso, Virtualbox, el terminal de comandos me sorprendía con el siguiente mensaje:

Cambio de medio: Por favor, introduzca el disco etiquetado «Debian GNU/Linux 7.0.0 _Wheezy_ - Official i386 CD Binary-1 20130504-15:20» en la unidad «/media/cdrom/»


¿Qué es esto? Si ni siquiera he realizado la instalación desde un CD o un DVD. Da lo mismo, la solución reside en editar el fichero /etc/apt/sources.list con, por ejemplo, el editor de texto nano:

pacodebian@paco-pc:~$ nano /etc/apt/sources.list

El contenido del fichero es el siguiente:


# deb cdrom:[Debian GNU/Linux 7.0.0 _Wheezy_ - Official i386 CD Binary-1 201305$

deb cdrom:[Debian GNU/Linux 7.0.0 _Wheezy_ - Official i386 CD Binary-1 201305$

deb http://ftp.es.debian.org/debian/ wheezy main non-free contrib
deb-src http://ftp.es.debian.org/debian/ wheezy main non-free contrib

deb http://security.debian.org/ wheezy/updates main contrib non-free
deb-src http://security.debian.org/ wheezy/updates main contrib non-free

# wheezy-updates, previously known as 'volatile'
deb http://ftp.es.debian.org/debian/ wheezy-updates main contrib non-free
deb-src http://ftp.es.debian.org/debian/ wheezy-updates main contrib non-free

Es la segunda línea la que hace una llamada a la unidad de CD, por eso hay que inutilizarla poniéndole una almohadilla delante (como está la línea anterior) o directamente borrarla. Si hacemos lo primero, quedaría así (modificación en negrita):


# deb cdrom:[Debian GNU/Linux 7.0.0 _Wheezy_ - Official i386 CD Binary-1 201305$

# deb cdrom:[Debian GNU/Linux 7.0.0 _Wheezy_ - Official i386 CD Binary-1 201305$

deb http://ftp.es.debian.org/debian/ wheezy main non-free contrib
deb-src http://ftp.es.debian.org/debian/ wheezy main non-free contrib

deb http://security.debian.org/ wheezy/updates main contrib non-free
deb-src http://security.debian.org/ wheezy/updates main contrib non-free

# wheezy-updates, previously known as 'volatile'
deb http://ftp.es.debian.org/debian/ wheezy-updates main contrib non-free
deb-src http://ftp.es.debian.org/debian/ wheezy-updates main contrib non-free


Y problema solucionado.

2) La lista de sudoers. Debian, al contrario de Ubuntu, crea durante la instalación una cuenta de administrador root aparte de la del usuario habitual. Pero nos encontramos con que el sistema, al ejecutar determinados comandos como root con este usuario, nos dice que no lo encuentra en la lista de sudoers. ¿Qué significa esto? Pues simplemente que dicho usuario no aparece listado en el archivo /etc/sudoers. Este archivo solo puede editarse en modo root y se hace con el comando visudo:

root@paco-pc:/ visudo

Automáticamente invoca nano y abre el fichero sudoers que entramos a editar.

#
# This file MUST be edited with the 'visudo' command as root.
#
# Please consider adding local content in /etc/sudoers.d/ instead of
# directly modifying this file.
#
# See the man page for details on how to write a sudoers file.
#
Defaults        env_reset
Defaults        mail_badpass
Defaults        secure_path="/usr/local/sbin:/usr/local/bin:/usr/sbin:/usr/bin:$

# Host alias specification

# User alias specification

# Cmnd alias specification

# User privilege specification
root    ALL=(ALL:ALL) ALL

# Allow members of group sudo to execute any command
%sudo   ALL=(ALL:ALL) ALL

# See sudoers(5) for more information on "#include" directives:

#includedir /etc/sudoers.d

Solo tenemos que añadir nuestro usuario (en mi caso, paco) bajo el comentario # User privilege specification, a continuación de la línea correspondiente a root (corrección en negrita):

#
# This file MUST be edited with the 'visudo' command as root.
#
# Please consider adding local content in /etc/sudoers.d/ instead of
# directly modifying this file.
#
# See the man page for details on how to write a sudoers file.
#
Defaults        env_reset
Defaults        mail_badpass
Defaults        secure_path="/usr/local/sbin:/usr/local/bin:/usr/sbin:/usr/bin:$

# Host alias specification

# User alias specification

# Cmnd alias specification

# User privilege specification
root    ALL=(ALL:ALL) ALL
paco    ALL=(ALL) ALL

# Allow members of group sudo to execute any command
%sudo   ALL=(ALL:ALL) ALL

# See sudoers(5) for more information on "#include" directives:

#includedir /etc/sudoers.d

Una vez que hemos hecho esto ya lo tendríamos, pero he leído que es recomendable también añadir al usuario al grupo sudo, cosa que haremos así:

pacodebian@paco-pc:~$ sudo usermod -a -G sudo paco

De esta forma hemos añadido al usuario paco al grupo sudo, que el sistema trae por defecto, con lo que paco podrá disfrutar de sus privilegios y actuar como root anteponiendo sudo a cada comando.

domingo, 7 de abril de 2013

Instalemos nuestro primer Linux: Ubuntu


Resto de entradas con intenciones didácticas en la etiqueta Aprendizaje.

Desde que comencé este blog he venido repitiendo que Ubuntu ha sido la distribución GNU/Linux que me ha venido acompañando desde que tomé contacto con este sistema informático. Por ello, será mi principal referencia a la hora de trasladar aquí mi proceso de aprendizaje, además de por ser la distro más popular y una de las más indicadas para aprender a desenvolverse. La última instalación que he tenido el placer de realizar ha sido la de la distribución de origen alemán openSUSE 12.2, así que por un momento dudé en cual trasladar aquí dado que ambas se instalan fácil y de manera muy similar. Pero no se si me pondré al día con openSUSE, así que vamos a seguir con el guión y darle cancha a Ubuntu. En otro momento quizá cuelgue un post sobre como instalar openSUSE en una máquina virtual.

Primeramente nos tenemos que hacer con una copia de la distribución en formato .ISO de imagen de DVD, la cual podemos descargar desde su página oficial. Una vez descargada, se "quema" la imagen en un disco DVD con un programa tipo Nero. Una vez hecho esto, debemos reiniciar el equipo con el DVD introducido en el lector. Lo normal es que el PC busque el sistema operativo primero en el DVD y luego en el disco duro, o así suele venir configurado por defecto en el BIOS, el software que trae cada ordenador y que guarda datos básicos de funcionamiento. Si no es así, habrá que entrar en el menú del BIOS pulsando F11 al arrancar y, en el menú correspondiente (que se tendrá que llamar Boot o similar), seleccionar la unidad CD/DVD como la primera en el orden de arranque. Si en lugar de quemar un disco DVD lo hemos hecho en un pendrive se hace lo mismo, pero seleccionando el puerto USB.

Bien, antes de seguir diré que no voy a añadir capturas de pantalla del proceso por la sencilla razón de que no he hecho una instalación de Ubuntu recientemente, así que no dispongo de ellas. Confío en que los pasos que voy a describir sean suficientes para dejar claras las cosas. La instalación de Ubuntu, como ya he apuntado, es sencilla y no debería entrañar problemas, pero si se presentan dudas hay material en esa joya que es Internet donde podrán encontrar pormenores que quizá en este post no se vayan a tratar.

Sigamos. En la primera pantalla lo primero que hay que hacer es elegir idioma. Esto no supone problema alguno, espero. Al mismo tiempo se nos da la opción de simplemente probar Ubuntu o instalarlo directamente. Si optamos por lo primero, entraremos en modo LiveCD, esto es, Ubuntu arrancará y se abrirá desde el DVD y podremos movernos a lo largo y ancho de él hasta decidir que, o bien no nos gusta y nos echamos atrás o bien lo instalamos en ese mismo momento con una opción que se nos ofrecerá desde el escritorio.

Nosotros hemos decidido que lo instalamos, así que le damos a "Instalar Ubuntu" y así entramos en materia. Seguidamente el sistema chequea las capacidades del equipo, si tiene conexión a Internet, si tiene espacio suficiente en disco duro, si está...ejem...conectado a la red... El programa de instalación recomienda al menos 2,6 Gb; lo normal es que tengamos bastantes más salvo que tengamos el PC absolutamente petado de chorraditas.

Nos preguntará si queremos descargar actualizaciones mientras se instala, y le diremos que sí. Esto es porque la versión que en ese momento está disponible ha podido ser superada ya, aunque no se haya publicado otra nueva versión oficial. Las actualizaciones en GNU/Linux son constantes, y no esperan al lanzamiento de una nueva versión.

También nos preguntará si queremos instalar software "de terceros", es decir, software privativo. Le diremos que sí porque será necesario para reproducir archivos multimedia, por ejemplo. Formatos como MP3 o Flash no son libres.

Luego viene la parte en la que debemos asignar las particiones en las que se instalará Ubuntu. parece complicado pero no lo es. Tendremos tres opciones:

  - Borrar y usar el disco entero. No hay mucho más que explicar, ¿verdad? Es la usada cuando Ubuntu va a ser el único sistema operativo instalado en el equipo y se lleva por delante todo lo que haya en el disco duro.

  - Instalar junto a otros. Justo, a eso me refería. Si ya tiene Windows instalado, esta es su opción. Ubuntu lo detectará y usted solo tendrá que definir el tamaño de disco que le quiere otorgar a Ubuntu, en función del espacio libre que le quede. Si este es el caso, Ubuntu creará automáticamente dos particiones, la partición raíz (representada por el símbolo / y que equivale al disco C: de Windows) y una partición de intercambio, comúnmente denominada swap, para usar en caso de que se quede sin memoria RAM. De este modo, al iniciar el ordenador nos aparecerá un menú de texto en el que podremos elegir con qué sistema operativo queremos trabajar.

  - Especificar opciones manualmente: Si es usted nuevo, no le recomiendo esta alternativa ya que es aconsejable saber de que le habla el programa de instalación cuando le haga determinadas preguntas. Vamos a dejarla y a suponer que ha escogido una de los dos opciones anteriores.

Lo que viene a continuación es aceptar el tamaño de disco que hemos determinado. después tendremos la oportunidad de elegir nuestra configuración de zona (o sea, el lugar donde vivimos para determinar la hora o la información meteorológica) y el idioma del teclado.

Seguidamente podremos introducir el usuario, el nombre del equipo, el nombre del usuario que manejará el PC y su contraseña. El usuario es el dueño del equipo y puede ser tanto su nombre como cualquier nombre que se invente. Pongamos que se llama Pepe López. El nombre del equipo o hostname se supone que ha de describir nuestra máquina de algún modo, y no es baladí porque lo vamos a ver cada vez que abramos el terminal de comandos, que vamos a utilizar mucho. Llamémosle por ejemplo ubuntu-pc. El nombre de usuario se corresponderá con el identificativo de la persona que vaya a trabajar con el ordenador. Si el propietario es Pepe López y también él va a ser el usuario que lo maneje, un nombre de usuario podrá ser pepelopez. Así de simple. La contraseña que introduzca a continuación será la del usuario pepelopez. Podemos determinar que sea o no necesaria para entrar en el sistema cada vez que lo iniciemos.

Una vez hecho todo esto, ya solo queda esperar a que se copien los archivos. Cuando termine el proceso, Ubuntu estará instalado y listo para funcionar.

sábado, 16 de marzo de 2013

Perdiendo el miedo a Linux: qué distribución elegir

Resto de entradas con intenciones didácticas en la etiqueta Aprendizaje.

Una vez que hemos resuelto sacar a Windows de nuestras vidas (a menos parcialmente) para dar el salto a GNU/Linux queda por decidir que distribución emplearemos para darle la patada (recuerden que ya hablamos de lo que es una distribución). En mi caso no puedo hacer una disección de todas y cada una, ni siquiera de una cantidad más o menos significativa, ya que mi experiencia en ese aspecto se reduce básicamente a distintas versiones de Ubuntu.

Desde el principio he usado Ubuntu en el PC, una distro derivada de Debian. También tengo algo de manejo de Linux Mint y Lubuntu, un Ubuntu para equipos justos de recursos. Lo último que implementé fue un Debian virtualizado dentro de Ubuntu (aquí hablé de la virtualización), así que ya ven, mi campo de acción es reducido y se ciñe a distros basadas en Debian. Vamos a hablar un poco de las que más conozco para ir orientando al usuario novel.

Debian. Es una distribución totalmente libre y reconocida por su estabilidad, por lo que es muy usada como servidor, y con una gran comunidad a su alrededor. La mayor pega para usuarios noveles es su algo complejo proceso de instalación y la austeridad de su entorno de escritorio, así que yo no la recomendaría para iniciarse en Linux, pero sí para probarla más adelante.
Debian oficial.

Ubuntu. Es la distro más popular para usuarios domésticos, la más accesible, una de las más similares a Windows y con un proceso de instalación sencillo e intuitivo. Es ideal para iniciarse en Linux, lo que le ha valido las críticas de los linuxeros más talibanes por parecerse demasiado al "enemigo" de Microsoft. Dispone de un entorno de escritorio para sistemas tipo UNIX llamado GNOME, muy popular y extendido a otras distros, aunque desde la versión 11.10 trae otro escritorio por defecto llamado Unity que no para de recibir críticas (recomiendo leer esta entrada a quien todo esto le suene a chino). La compañía que lo desarrolla se llama Canonical y lanza nuevas versiones en abril y octubre de cada año (la última es la 12.10, mes 10 del 2012 y la próxima será la 13.04) las cuales reciben un sobrenombre relativo a un animal y un adjetivo que lo califica, ambos comenzando por la misma letra (Quantal Quetzal es la última, pero antes estuvieron Precise Pangolin, Oneiric Ocelot, Natty Narwal,...). dispone de contínuas actualizaciones gratuitas, algo que, supongo, ocurre con la mayoría de distribuciones.
Ubuntu oficial.

Kubuntu. Viene a ser lo mismo que Ubuntu pero con un entorno de escritorio diferente llamado KDE. Hay partidarios de GNOME y de KDE dentro de la comunidad de usuarios, así como detractores de ambos. En GNOME predominan los tonos marrones por defecto, es algo más austero y, dicen, más lento, mientras que en KDE los azules copan protagonismo, es más dinámico, vistoso y parecido a Windows.
Kubuntu oficial.

Xubuntu. Es un derivado de Ubuntu para máquinas poco potentes y con el entorno de escritorio Xfce, más ligero que GNOME o KDE.
Xubuntu oficial.

Lubuntu. Otro derivado de Ubuntu orientado a netbooks, ordenadores antiguos o de recursos limitados y que utiliza el entorno de escritorio LXDE. Se desarrolló al margen del proyecto Ubuntu pero parece ser que ya forma parte de la familia de manera oficial.
Lubuntu oficial.

Edubuntu. Versión de Ubuntu especialmente orientada a entornos educativos, con una serie de herramientas por defecto para tal fin.
Edubuntu oficial.

Linux Mint. Distribución basada en Ubuntu pero con un entorno de escritorio diferente llamado Cinnamon, menos pesado que GNOME y muy similar a Windows en cuando a la disposición de menús. Según leo, comienza a ganar adeptos ante la deriva extraña que comienza a tomar Ubuntu, con entornos de escritorio pesados y que resultan complicados de manejar. Es muy recomendable para iniciarse en sistemas Linux.
Linux Mint oficial.

Bien, esto es lo principal que puedo contar en lo tocante a distribuciones basadas en Debian. ¿Qué más tenemos por ahí?

RedHat. La tengo que nombrar solo por ser considerada la principal compañía Linux en el mundo. A  día de hoy es una plataforma comercial o de pago, y si queremos disfrutar de sus características es mejor que nos vayamos con Fedora.
RedHat oficial.

Fedora. Es una distribución hija del proyecto RedHat. Tiene la particularidad de permitirte crear tu propia distribución mediante una herramienta que posibilita elegir los paquetes deseados para esa tarea. Suele ser una distro más orientada a empresas que a entornos domésticos. Su sistema de gestión de paquetes y actualizaciones es distinto al de las distribuciones debianitas, por lo que cambiar de una a otra puede resultar un tanto difícil hasta que uno se acostumbra. Es una de las grandes.
Fedora oficial.

Slackware. Es tenida por la primera distribución salida al mercado, y tampoco es especialmente recomendable para usuarios fuera del universo Linux por su proceso de instalación, quizá poco accesible para ellos. Trabaja tanto con KDE como con GNOME.
Slackware oficial.

openSUSE. Hace poco me instale esta distro en modo virtualizado y las vibraciones que me da no son nada malas. No puedo opinar con gran conocimiento de causa aún, eso es cierto pero, al igual que Fedora, cuenta con una notable y fiel comunidad de usuarios. Derivada de otro proyecto anterior llamado SUSE Linux presume de distro válida tanto en servidores como en entornos de escritorio y comparte el sistema de gestión de paquetes con Fedora pero cuenta con su propio gestor de actualizaciones. Hay que probarla.
openSUSE oficial.

ArchLinux: En modo alguno recomiendo esta distribución para quien quiera entrar por primera vez en territorio Linux, ya que está pensada para usuarios más bien avanzados. Está basada en CRUX, una distribución orientada al minimalismo y la simplicidad. Pero en algún momento la tengo que probar, de hecho, a medida que uno aprende debería ir catando aquellas que pongan a prueba nuestra destreza en el manejo de entornos austeros.
ArchlLinux oficial.

Esto es, ante todo, un repaso a las principales y más populares distribuciones GNU/Linux. ¿Cuál es mi recomendación? Si vienen de Windows y empezarán de cero con Linux, recomiendo Ubuntu o Linux Mint. Prueben con Kubuntu si les seducen los escritorios brillantes y recargados, o con Xubuntu si su PC anda escaso de recursos. Es lo que desde mi experiencia les puedo comentar.

Para terminar, se preguntarán ustedes ¿no hay distribuciones españolas? Pues sí que las hay, de hecho hay administraciones públicas que las han impulsado como la comunidad autónoma andaluza con Guadalinex, la extremeña con GNULinEX, Madrid con MAX o Asturias con AsturiX. La inmensa mayoría están basadas en Debian o directamente en Ubuntu, salvo alguna como la catalana Linkat, derivada de openSUSE. Aquí les dejo un par de enlaces (les aviso que no son de ayer mismo precisamente) por si quieren indagar más al respecto.

Y aquí lo dejo. De nuevo les remito a Distrowatch y toda la red para ampliar toda esta información. Precisamente "Information" se llama esta canción de la banda californiana Dredg.

viernes, 8 de marzo de 2013

Ejemplo de la utilidad de introducir comandos por terminal

Se que dominar el terminal shell es uno de los aspectos de los sistemas Linux que más echan para atrás a los nuevos usuarios, así que en esta breve entrada voy a explicar un ejemplo práctico de cómo un comando por teclado puede solucionar lo que el entorno gráfico no es capaz de resolver.

Supongamos que hemos descargado el archivo manualdecocina.zip, el cual está en un formato de compresión muy usual. Imaginemos que dentro de ese archivo comprimido hay, entre otros, un archivo llamado "Manual de cocina española.pdf". Para descomprimirlo nos vamos al Nautilus, el explorador de archivos de Ubuntu, hacemos doble clic en el archivo manualdecocina.zip y nos abre Fille Roller, el gestor de archivadores por defecto para GNOME, el cual nos muestra el contenido. Pinchamos en la opción "Extraer" y, ah, nos aparece una pantalla con el siguiente error:

Ha ocurrido un error mientras se extraían los archivos.

caution: filename not matched: Manual de cocina espa\?\?ola.pdf

¿Cuál es el problema? Pues que File Roller no reconoce en carácter ñ. Así que no puede extraer "Manual de cocina española.pdf" del .zip porque el archivo contiene la letra ñ en su nombre. La, nunca mejor dicho, puñetera letra ñ.

¿Como solucionamos el problema? Abrimos una Terminal en el menú Accesorios > Terminal y, una vez allí, nos posicionamos en el directorio donde hayamos descargado manualdecocina.zip que, perfectamente, puede ser Descargas.

cd Descargas

Luego ejecutamos el comando unzip:

unzip manualdecocina.zip

Y el archivo "Manual de cocina española.pdf" se descomprime sin problemas.

Puede ocurrir que no tengamos instalada la utilidad unzip. En tal caso la tendríamos que instalar de la siguiente forma:

sudo apt-get install unzip

Y, a continuación, repetir el paso anterior.

Hemos visto maneras y términos que nos sonarán a chino pero no era el propósito de esta entrada profundizar en ellos. Esto ha sido únicamente una forma de demostrar cómo la línea de comandos puede a veces solucionar de manera rápida y sencilla un problema planteado desde el entorno gráfico, más amigable y vistoso pero, en ocasiones, ineficaz. Es solo un ejemplo de los muchos que podríamos poner, pero nos queda mucho camino por recorrer para eso en este blog.

Hemos hablado de compresión de archivos. No es de compresión, sino de presión de lo que hablaban Queen en este clásico que aquí interpretan sin David Bowie, pero con Freddy Mercury en plena forma.



jueves, 7 de marzo de 2013

Cohabitación entre Windows y Linux

Resto de entradas con intenciones didácticas en la etiqueta Aprendizaje.

Como ya hemos dicho, puede resultar duro pasar de un sistema operativo eminentemente gráfico e intuitivo como Windows a otro que, para sacarle todo su rendimiento, requiere la entrada de comandos por teclado. El proceso de cambio a Linux puede resultar un tanto penoso al principio, para qué engañarse, pero hay formas de hacerlo algo más liviano.

Si no queremos perder la seguridad que nos proporciona tener ahí nuestro Windows entonces lo mejor es que ambos sistemas cohabiten, al menos durante un tiempo, para lo cual hay varias maneras:

1. Windows preinstalado y Linux como segundo sistema operativo.
Si su PC o laptop (ordenador portátil) trae una versión de Windows preinstalada puede instalar una distribución Linux y funcionar con ambos sistemas a la vez, eligiendo durante el arranque con cual quiere funcionar. Para ello tiene que introducir en su reproductor de disco la distribución elegida (vamos a suponer que Ubuntu), la cual se puede descargar de su sitio original en formato imagen ISO para, después, "quemarla" en un CD o DVD, o en un pendrive, con un software tipo Nero o similar. Una vez hecho esto, introducimos el disco o el lápiz USB en el lector y reiniciamos el ordenador. En el inicio del arranque pulsamos F11 (así al menos es en mis máquinas, pero esa indicación aparecerá en pantalla, por lo que hay que estar atento no sea que en los ordenadores modernos la tecla no sea la misma) para escoger la unidad desde la que queremos arrancar el sistema. Elegimos la unidad CD o DVD de forma que al darle OK el sistema leerá en primer lugar el contenido de esa unidad de disco. Al detectar un programa de instalación lo ejecutará de inmediato y, a partir de ahí, solo habrá que seguir las instrucciones por pantalla (espero hablar del proceso de instalación con más profundidad más adelante). El resultado, una vez finalizado, será que Ubuntu ha implementado un arranque dual mediante el programa Grub que nos permitirá elegir con qué SO queremos trabajar, si con Windows o con Ubuntu.

2. Windows preinstalado y Linux virtualizado, o al revés.
Presuponiendo lo mismo de la opción anterior, una máquina con Windows de serie, lo que podemos es virtualizar Ubuntu utilizando el programa VirtualBox. Hay otros, pero yo solo he utilizado este, es el que conozco y pienso que funciona bien. Este software permite instalar un sistema operativo residente dentro de otro que actúa de anfitrión. El efecto práctico es que, en nuestro caso, Ubuntu funcionaría dentro de Windows como si fuera una aplicación más, pudiendo instalarle sus propias aplicaciones que funcionarían dentro del Ubuntu virtualizado. Existe, además, la posibilidad de declarar carpetas o directorios compartidos entre Windows y el Ubuntu virtualizado, pudendo así compartir sus contenidos y pasarlos de un sistema a otro.
Yo solo he funcionado a la inversa, con Windows virtualizado dentro del Ubuntu anfitrión, y el resultado ha sido bastante satisfactorio. Es especialmente útil cuando no conseguimos configurar adecuadamente un periférico; con dos sistemas operativos es difícil que lo que no te funcione en uno tampoco funcione en el otro.

3. Instalación independiente en dos discos duros
En este caso, que es el mío, hacen falta dos discos duros dentro de la CPU. Instalé Ubuntu en el disco principal (llamémosle HD1) habiendo desenchufado previamente el segundo disco (que será HD2) para que el sistema no fuera capaz de encontrarlo. Y con desenchufar me refiero a abrir la caja de la CPU y desconectar físicamente el HD2 tanto de la placa base como de la fuente de alimentación (es más sencillo de lo que parece, créanme). Una vez finalizado satisfactoriamente el proceso de instalación, apagamos el PC, desconectamos el HD1, donde hemos instalado Ubuntu, y reconectamos el HD2, donde vamos a instalar Windows. Encendemos, introducimos en disco de instalación de Windows en la unidad lectora, reiniciamos, pulsamos F11, elegimos la unidad CD/DVD como unidad de arranque y, al arrancar el sistema solo encontrará el único disco duro que en ese momento se encuentra conectado, el HD2. Se iniciará el proceso de instalación y, al terminar, tendremos Ubuntu y Windows plenamente instalados pero de manera completamente independiente uno del otro, el primero en HD1 y el segundo en HD2. De esta forma, una gamba metida en uno no afectará en nada al otro. Solamente hay que recordar que, cada vez que encendamos el ordenador, hay que pulsar F11 en el momento adecuado para elegir la unidad de arranque, HD1 para Ubuntu y HD2 para Windows (recordemos que HD1 y HD2 son nombre ficticios). No hacerlo solo conllevará que el ordenador iniciará desde la unidad de arranque que venga determinada por defecto en el menú del BIOS.

4. Instalar uno de los sistemas operativos en un disco duro externo
Sería una variación de la opción número 3, pero he de confesar que no he probado esta alternativa. Se trataría de enchufar un disco duro externo a un puerto USB y, al margen del sistema operativo presente en el propio ordenador, elegirlo como ubicación del SO alternativo durante el proceso de instalación. Pero repito, nunca lo he probado y ni si siquiera se si es viable, pero si alguien se anima a probar estaría bien que nos contara como le fue la experiencia.

Hablamos de compartir espacio, de una especie de unión entre entidades similares. Con mucho más dramatismo hablan de ello los rockeros góticos HIM en el tema "Join me in dead".


lunes, 4 de marzo de 2013

Ventajas e inconvenientes de cambiar a Linux

Resto de entradas con intenciones didácticas en la etiqueta Aprendizaje.

Cuando uno se plantea dar el salto a GNU/Linux (en adelante, únicamente Linux) y abandonar la dictadura del software privativo enseguida surgen las dudas. Es lógico, el hábito hace mucho y prescindir de un sistema al que ya estamos acostumbrados por otro que cuando menos es una incógnita no es un paso que cualquiera esté dispuesto a dar. Hay que admitir que Windows es un sistema intuitivo y que no se tarda en aprender, aparte de que es relativamente sencillo conseguir copias piratas de casi cualquier aplicación. Un usuario medio lo tendrá difícil para decidirse, y lo menos que puedo hacer es explicar lo que uno gana y lo que pierde con el cambio.

En primer lugar vayamos con las ventajas, y la primera es obvia: el precio. No cuesta nada bajarse, instalar una distribución Linux y funcionar con ella en tu casa, en tu PYME o en tu universidad. Lo mismo digo de la multitud de aplicaciones existentes para toda clase de tareas, así como sus correspondientes actualizaciones y nuevas versiones. Todo a coste cero y sin apenas restricciones. No me digan que en la época de crisis que vivimos no sería todo un alivio para las pequeñas y medianas empresas soltar el lastre que supone el pago de licencias por el uso de software.

Vamos con más. Es un lugar común que los sistemas Linux no sufren ataques de virus porque, simplemente, no existen virus para Linux. Hay que decir que esto no es cierto (de hecho, por algo hay antivirus para Android). Claro que los hay, unos 300 según mis datos, pero al ser este un sistema aún poco implantado en los PC's a nivel mundial, si lo comparamos con Windows, la incidencia de estos virus es tirando a irrelevante. El carácter abierto del software libre también hace que los problemas que pueda generar un virus se solucionen mucho más rápidamente. A fin de cuentas, lo que un creador de virus informáticos quiere es relevancia, y eso se lo da Windows. En conclusión, las probabilidades de que un sistema Linux se infecte con un virus son tan escasas que apenas se tienen en cuenta.

Podemos mencionar también la sobreabundancia de aplicaciones de todo tipo, mantenidas por una numerosísima comunidad de usuarios a la que recurrir en caso de sufrir algún problema. Una mediana empresa podría funcionar perfectamente con el software de ofimática, de diseño o de contabilidad que se puede adquirir gratuitamente por ser usuario de Linux (aquí tienen un listado de alternativas libres al software más común de Windows). A eso le añadiremos que la estabilidad heredada de UNIX los convierte en sistemas bastante fiables, sin olvidar que la mayoría de distribuciones disponen de un entorno gráfico similar al de Windows para hacerlos igual de accesibles.

Y ahora, los inconvenientes.

Si usted es un usuario avanzado de, digamos, AutoCAD, no podrá encontrar un programa similar en Linux. Hay programas de CAD pero ninguno que llegue tan lejos como AutoCAD, MicroStation o Catia. Lo mismo podemos decir del conocido Photoshop o de software de diseño 3D avanzado como 3D Studio MAX o Solid Works. Repito, hablo de usuarios muy experimentados. Un usuario medio se puede contentar sin problemas con lo que puede encontrar tanto en los repositorios (sitios centralizados donde se almacena todo el software que uno se puede descargar) como en el resto de la red.

[Inciso] No quiero extenderme ahora sobre esto, pero existen modos y maneras para sobrellevar estas carencias. Una sería virtualizar Windows dentro de una distro Linux (ejecutarlo desde, por ejemplo, Ubuntu, como si fuese una aplicación más) usando VirtualBox y la otra utilizar Wine, un emulador de programas Windows, si bien no en todos los casos da resultados satisfactorios [Fin del inciso].

¿Más pegas? Sí. Aún son pocos los fabricantes de hardware que incluyen controladores para Linux en sus productos. Esto es algo que he sufrido en mis carnes ya que me fue imposible configurar mi anterior impresora para Ubuntu, y he tenido que sufrir para configurar el escáner o la tarjeta de TV. No es algo que vaya a ocurrir siempre, aviso. De hecho, quién no ha pasado por tragos similares en Windows, incluso con los drivers oficiales (ah, esos conflictos entre drivers y hardware...). Aunque es cierto que con el paso del tiempo estos problemas se van reduciendo llegando a resultar pasmosa la rapidez con que una máquina con Linux instalado reconoce todo o casi todo lo que tiene enchufado.

La última molestia que destacaría es que, a pesar de que las distribuciones Linux disponen, como ya he dicho, de entorno gráfico de ventanas, el máximo rendimiento se le saca mediante la introducción de órdenes por teclado. ¿Se acuerdan de la pantalla de MS-DOS? Pues a eso me refiero. Pero claro, uno se acostumbra a las ventanitas, los menús, los botones, los colorines... y quién quiere volver a aquel tostón antediluviano. Lo entiendo perfectamente, no se crean. Y más si les digo que hay decenas y decenas y decenas de órdenes y opciones para operar desde la Shell, que es como se llama la ventana de comandos. Es como reaprender informática desde cero. ¿Es imprescindible? Supongo que no, dependiendo de a que se vaya uno a dedicar. ¿Conveniente? Sin duda. A veces para solventar un problema solo se podrá disponer de la Shell, y hay que saber manejarse con ella.

Para terminar, solo añadiría que la apuesta por el software libre tiene mucho de compromiso moral. Si no le va a importar sufrir un poco porque considera que los principios en los que se basa el software libre merecen contar con su apoyo, entonces adelante. Si, por el contrario, lo que quiere es ahorrarse problemas, siga con Windows. Linux no es perfecto, pero es gratis, sin virus, con muchísimas aplicaciones y permanentemente actualizable. Si no quiere pagar por Windows y por cada uno de los programas que pueda necesitar, tendrá que recurrir a la piratería, con todo lo que conlleva el uso de software pirateado. Y ahí lo dejo.

¿Piensas que Linux no es para tí? "Not for you", tema del tercer disco de Pearl Jam.